martes, 1 de diciembre de 2015

JOSÉ ORTEGA Y GASSET



Nuestra vida empieza por ser la perpetua sorpresa de existir, sin nuestra anuencia previa, náufragos, en un orbe impremeditado. No nos hemos dado a nosotros la vida, sino que nos la hemos encontrado con nosotros. Un símil esclarecedor fuera el que de alguien que, dormido, es llevado a los bastidores de un teatro y allí, de un empujón que le despierta, es lanzado a las baterías, delante del público. Al hallarse allí ¿qué es lo que halla ese personaje? Pues se halla sumido en una situación difícil sin saber cómo ni por qué, en una peripecia: la situación difícil consiste en resolver de algún modo decoroso aquella exposición ante el público, que él no ha buscado ni preparado ni previsto.
José Ortega y Gasset


Podría estar divagando sobre este escrito, sobre este símil verdadero, pero creo que está lo suficientemente claro, además para qué saber lo mío sobre él, mejor que cada uno se quede con lo suyo. No se aleja demasiado de un escrito que leí de Baltasar Gracián, el del clérigo era más duro, su símil del alumbramiento y estancia en este mundo era bastante más despiadado y eso que éste no es que sea dulce.


Dejo esto para pensar. No quiero historia, no me apetece escribir, sólo mostrar a José Ortega y Gasset, enseñar su escrito y abrir el pensamiento, cada cual el suyo, creo que merece la pena.

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